decálogo para padres

  1. Procura que el diálogo, la comprensión, la firmeza y la disciplina prevalezcan como directrices de la educación familiar.

  2.  Debes proponerte contactar frecuentemente con los profesores para llevar a cabo una estrategia pedagógica y educativa conjunta.

  3.  Demuestra abiertamente satisfacción por los esfuerzos que realicen tus hijos y aliéntalos con refuerzos de tipo social, como alabanzas y muestras de afecto.

  4.  Proporciónale un ambiente propicio para el estudio: habitación bien iluminada, mesa y silla de estudio adecuadas, orden, limpieza, tranquilidad, silencio, libros de consulta….

  5.  Debes ser consciente de las necesidades y limitaciones de aprendizaje de tus hijos y poner remedio inmediato, ya sea ayudándole a preparar alguna lección o revisando las tares o brindándole la ayuda de un profesor de apoyo.

  6. Haz lo posible por incrementar en el hogar un ambiente de cultura escolar extraescolar con visitas a museos, bibliotecas…

  7. Aprende a aceptar a tus hijos con sus limitaciones y defectos para que, siguiendo tu ejemplo, aprendan a aceptarse a sí mismos  y a los demás.

  8. No crees en tus hijos estados de ansiedad instándoles a ser los primeros y a sobresalir por encima de sus compañeros a toda costa.

  9.  Deja que tus hijos tengan criterio propio, escuchándoles con atención y amabilidad y no les mandes callar a cada momento.

  10.  Recíclate, sigue actualizando tu preparación y formación en temas educativos, para que eduques con más amor y desde la ciencia.

decálogo para formar un delincuente.

El popular juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, conocido por sus sentencias educativas y orientadoras, ha publicado un libro 'Reflexiones de un juez de menores' (editorial Dauro) en el que inserta un 'Decálogo para formar un delincuente'. Es muy interesante, y dice así:

1.     Comience desde la infancia dando a su hijo todo lo que pida. Así crecerá convencido de que el mundo entero le    pertenece.
2.     No se preocupe por su educación ética o espiritual. Espere a que alcance la mayoría de edad para que pueda decidir libremente.
3.     Cuando diga palabrotas, ríaselas. Esto lo animará a hacer cosas más graciosas. 
4.     No le regañe ni le diga que está mal algo de lo que hace. Podría crearle complejos de culpabilidad.
5.     Recoja todo lo que él deja tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes... Así se acostumbrará a cargar la responsabilidad sobre los demás.
6.     Déjele leer todo lo que caiga en sus manos. Cuide de que sus platos, cubiertos y vasos estén esterilizados, pero no de que su mente se llene de basura.
7.     Riña a menudo con su cónyuge en presencia del niño, así a él no le dolerá demasiado el día en que la familia, quizá por su propia conducta, quede destrozada para siempre.
8.     Dele todo el dinero que quiera gastar. No vaya a sospechar que para disponer del mismo es necesario trabajar.
9.     Satisfaga todos sus deseos, apetitos, comodidades y placeres. El sacrificio y la austeridad podrían producirle         frustraciones.
10.   Póngase de su parte en cualquier conflicto que tenga con sus profesores y vecinos. Piense que todos ellos tienen prejuicios contra su hijo y que de verdad quieren fastidiarlo.